Arenys de Mar, el pueblo que inspiró la Sinera de Salvador Espriu

Cementiri a Sinera

Quina petita pàtria
encercla el cementiri!
Aquesta mar, Sinera,
turons de pins i vinya,
pols de rials. No estimo
res més, excepte l’ombra
viatgera d’un núvol.
El lent record dels dies
que són passats per sempre.

Salvador Espriu

Hablar de la comarca del Maresme es hablar de mar, de paisaje, de gastronomía, de arquitectura y, de cultura. De Cultura con mayúsculas. No solo por su riquísimo patrimonio museístico, por sus numerosos festivales de música o por la riqueza de muchos de sus edificios, sino porque el Maresme ha visto nacer o ha acogido numerosas personalidades del mundo de la cultura. Una de ellas, Salvador Espriu, convirtió el bello pueblo de Arenys de Mar en uno de sus grandes mitos literarios símbolo del paraíso perdido, y la rebautizó como Sinera (Arenys al revés).

A pesar de no haber nacido en Arenys de Mar, Salvador Espriu se sentía muy ligado sentimentalmente a esta población de donde sí eran originarios sus padres y sus abuelos. En Arenys transcurrió la infancia del gran poeta que quedó totalmente fascinado por los paisajes y la historia de la población.

Arenys está íntimamente presente en la obra de Espriu y es posible adentrarse en la mítica Sinera recorriendo los lugares que la inspiraron.

Nuestro itinerario espriuano arranca en el Ajuntament, subiendo la Riera a la derecha. En el número 14 encontramos la casa en la que vivieron los tíos maternos del poeta: los hermanos Maria Castelló, uno de los personajes clave de su mito, y Lluís, quien también forma parte del mundo de Sinera. En la habitación de Maria había los grabados franceses que inspiraron “Primera història d’Esther”.

Ayuntamiento de Arenys de Mar
Ayuntamiento de Arenys de Mar

Siguiendo la Riera hacia arriba por la calle, hoy llamada Bisbe Català, entramos en uno de los lugares más espriuanos de la población. Al fondo se ve una colina llamada Mal Temps, que fue escenario de los juegos infantiles de Espriu. En el número 27 está la casa del poeta. La casa fue edificada en el siglo XIX por Jaume Català, obispo de Cádiz y de Barcelona, y tío-bisabuelo del poeta, y fue heredada por la familia Espriu que la usaba como residencia de vacaciones. Saqueada durante la guerra civil, para Espriu fue “la casa dels morts del meu vell nom”. Espriu mitificó el patio de la casa al que bautizó como el “Jardí dels cinc arbres”.

Patio de la casa “Jardí dels cinc arbres”
Patio de la casa “Jardí dels cinc arbres”

En el número 25 está Can Rogés donde vivía Juanito, su amigo y compañero de juegos a quien el autor incorpora en su obra como Eleuteri. En el 23 está Can Nineta cuyos vinos fueron elevados por el escritor a la categoría de “bebida de los banquetes del Palau Reial de Pèrsia”. En el 16 vivían las hermanas Mercedes y Lluïsa Draper. Uno de los platos que cocinaban “Fricandó amb suquet de moixernons” introduce uno de los pasajes más emotivos de toda la obra del autor.

En el número 14 habitaba Mossèn Josep Palomer a quien el autor hace aparecer en las tertulias de ultratumba que tienen lugar en Sheol, el reino hebreo de los muertos. En esta casa Espriu conoció al escritor Joaquim Ruyra. Frente Can Palomer hay una calle por la que se accede al barrio de Escaravar, fuente de inspiración del ambiente de “Laia” y lugar que el escritor cita como destacado de Sinera. La Riera sufrió furiosas avenidas de agua hasta que fue canalizada subterráneamente en 1997. Espriu habla de la Riera, ya sea en momentos alegres de fiestas, ferias o procesiones, como en los momentos trágicos protagonizados por las riadas.

La plaza de la Església es el marco en el que se desarrolla la narración “Tereseta-que-baixava-les-escales”. Es precisamente por los peldaños que salvan el desnivel entre la plaza y la Riera  que la protagonista, Teresa Vallalta, desciende en cada una de las épocas de su vida.

Plaza de la iglesia
Plaza de la iglesia

En la calle de la Església nos topamos con un par de edificios de interés para nuestro recorrido: Can Baralt (núm. 35) y Museu F. Marès de la Punta (núm. 43). En el número 2 de la calle de la Torre está el local social del Cor de l’Esperança, sociedad claveriana fundada en 1863, elevada por Espriu a coral de la Cort Reial de Pèrsia en “Primera història de Esther”.

Otros puntos de interés espriuano son El Xifré, antiguo hospital pagado por el indiano Josep Xifré; el Asil Torrent, construido por otro “americano” de Arenys, Antoni Torrent y el cementerio.

El cementerio, inaugurado en 1868 en lo alto de una colina con magníficas vistas, es uno de esos lugares en los que daría gusto alojarse si para ello uno no tuviera que morir primero.

Cementerio Arenys de Mar
Cementerio Arenys de Mar

Está estructurado en tres grandes rellanos, en el tercero de los cuales encontramos los panteones de las familias acomodadas de la población, industriales, navegantes o “americanos”.

Aquí podremos admirar obras de artistas como el escultor Josep Llimona, Venanci Vallmitjana o Frederic Marès.

Atraído por la belleza del lugar Espriu acudía a menudo para pasear y meditar. En la obra “Cementiri de Sinera” se convierte en un mirador poético frente el infinito y la muerte, la dama de voz marmórea.

Espriu está enterrado en el nicho número 381, al final del segundo rellano a mano izquierda. A su lado está la tumba que el obispo Català dedicó a sus padres y en la que reposan los padres y hermanos del escritor.

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