El Maresme, póquer de ases

Alella, Arenys de Mar, Arenys de Munt y Argentona, cuatro pueblos del Maresme cuyos nombres empiezan por A y que son un auténtico póquer de ases. La comarca del Maresme está formada por 30 municipios. La casualidad ha hecho que solo el nombre de cuatro de ellos empiece con la letra A. Y ya no es tanta casualidad que son cuatro pueblos que forman un auténtico póquer de ases en los que vivir es una apuesta segura.

Alella

El mar desde Alella

Alella es el As de copas. No en vano da nombre a los internacionalmente reconocidos vinos de la DO de Alella. Sin embargo esta DO no es el único As en la maga de Alella. Además de las viñas y un paisaje natural admirable que le proporciona la Serralada Litoral, encontramos dólmenes, restos íberos, ermitas, castillos, fuentes… No podemos olvidar tampoco la interesante oferta gastronómica y su cercanía al mar, que se ve desde muchos rincones del término.

Las actividades en torno al mundo del vino, con visitas a bodegas, degustaciones, paseos por las viñas o, incluso, almuerzos rodeados de vides, son uno de los grandes atractivos de Alella. Un pueblo ideal para visitar, pero también ideal para disfrutar de una alta calidad de vida.

Arenys de Mar

Puerto de arenys de Mar
Un barco llega cargado de capturas al puerto de Arenys de Mar

Arenys de Mar es el As de Diamantes. No de otra forma podemos cualificar los productos que llegan a su puerto pesquero, el más importante de la comarca y uno de los más destacados de todo el litoral catalán. El pescado y el marisco que sale de la Lonja de Arenys de Mar es valorado en toda Catalunya, sobretodo las gambas, los calamares o los sonsos. El valor de estos frutos del mar es reconocido por la restauración que, todos los años hacia octubre, celebra un certamen gastronómico, el Calamarenys, cuyo principal protagonista es el calamar. La subasta de pescado que se celebra cada tarde concentra muchos compradores pero también atrae muchos visitantes.

Arenys de Mar también es la Sinera del gran poeta Salvador Espriu, el edificio del Calisay, el mercado modernista, las fiestas, el comercio, la historia y como no, el cementerio mediterráneo ubicado en lo alto del Turó de la Pietat, donde hay trabajos escultóricos de notable belleza, obra de artistas modernistas como Josep Llimona y Venanci Vallmitjana.

Un pueblo auténticamente marinero a tan solo 40 kilómetros de Barcelona.

Arenys de Munt

Can Jalpi
El castillo de Can Jalpi en Arenys de Munt

Pegado a Arenys de Mar en dirección montaña, Arenys de Munt es el As de Trébol. Tréboles que hallamos esparcidos por sus numerosos y preciosos espacios naturales. En este municipio está el Parc del Corredor i Montnegre donde podemos pasear, hacer excursiones a pie o en bicicleta y visitar espacios tan significativos como el castillo de Can Jalpí uno de los principales símbolos del pueblo. Construido entre finales del siglo XIX y principios del XX, fue el resultado de las excentricidades de un noble que decidió transformar un viejo caserío del pueblo en un castillo medieval con todo lujo de detalles. Actualmente es un restaurante donde también se celebran todo tipo de eventos.

Arenys de Munt tiene una larga tradición de artesanía entre la que destacan los encajes de bolillos (documentados desde el siglo XVII) que incluso tienen un Monumento a la Puntaire. Otro de los Ases en la manga de Arenys de Munt son sus cerezas, cuya variedad autóctona protagoniza cada año la Fira de la Cirera d’en Roca.

En el municipio encontramos destacadas edificaciones religiosas además de la iglesia de Sant Martí d’Arenys, la ermita de Santa Cecília de Torrentbò, la ermita del Remei o las ruinas de lo que fue la iglesia de Sant Miquel que han quedado medio escondidas entre la vegetación.

Argentona

Cada verano la Fira del Càntir de Argentona es una gran fiesta

El cuarto As que queda es el de Picas y se lo adjudicamos a Argentona. Este municipio de interior del Maresme,  casi llega a tocar la costa y es conocido por muchas cosas pero sin duda la principal es por la Fira Internacional de Ceràmica i Terrissa Argillà de Argentona, una gran cita con la cerámica que cada verano durante tres días acoge miles de visitantes. Y como no por su Museu del Càntir.

A tan solo 33 kilómetros de Barcelona y a 4 de Mataró, Argentona está rodeada de bosques. El descubrimiento de aguas de fuentes minerales y medicinales promovió la construcción de balnearios, como el Font Picant, y llevó a la ciudad a ser lugar de veraneo de la burguesía barcelonesa. Tiene lugares históricos que vale la pena descubrir. Entre ellos tenemos la plaza Nova, el corazón del pueblo y escenario principal de las actividades de la fiesta mayor o de los mercados.

Argentona también cuenta con La Sala, un gran local que sirve para acoger todo tipo de espectáculos y que funciona desde 1949. Fue construido gracias a la colaboración de los campesinos y comerciantes del municipio, a pesar de que hoy en día es de propiedad municipal.

En Argentona también hay la iglesia parroquial de San Julià, reconstruida en el siglo XVI y de estilo gótico tardío. En el interior había dos retablos y un trona renacentista que fueron destruidos durante la guerra civil. A finales del siglo XIX fue restaurada por el arquitecto modernista Puig i Cadafalch.

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